Esta mañana del 12 de mayo fallecía en Madrid, uno de los músicos más conocidos en España, Antonio Vega. Madrileño de 51 años, llevaba toda su vida dedicado a la música, y preparaba una gira de pequeños conciertos en teatros para los próximos meses, para la que había compuesto dos nuevas canciones.
La causa del fallecimiento es un cáncer pulmonar que acusaba ya hace varias semanas cuando fue ingresado en el hospital madrileño Puerta del Hierrro por una neumonia aguda.
El antiguo componente del grupo Nacha Pop nos deja de herencia una de las canciones más importantes del pop español “la chica de ayer”, esa que nos sigue poniendo los pelos de punta aunque él ya no esté.
Antonio Vega como reconocido músico que es, grabó siete álbumes con Nacha Pop, algunos de ellos son: Buena disposición, Más números, otras letras; Una décima de segundo y el momento.
Los problemas de Antonio con las drogas fue la causa principal para la disolución del grupo, pero Antonio, pese a esto, continuó con una carrera musical en solitario. Su primer disco No me iré hasta mañana, (1991), nos introdujo de lleno en el mundo que él se quería crear con canciones intimistas, esas a las que él llamaba “poemas adaptados a la música”.
Muchos han sido los cantantes para los que Antonio ha colaborado en distintos dúos cargados de la emotividad y el sentimiento de los que él impregnaba todo. Así en 1993 le rindieron un homenaje todos sus amigos, con el disco Ese chico triste y solitario, con sus canciones versionadas por diferentes cantantes como Alaska, Los Secretos, Maná o Rosendo, entre otros.
Como ha afirmado su primo y compañero en Nacha Pop, Nacho García Vega “Tenemos la suerte de que nos quedarán sus grandes canciones”. Sin duda alguna Antonio se encontrará allí, con todos los grandes que le acogerán como otro grande que es él. Así lo muestra con unas preciosas palabras el periodista de ABC.es, Manuel de de la Fuente. “Porque Antonio tenía (aunque confieso que no sé dónde la escondía, en qué esquina de su desordenada habitación) una varita mágica con la que pulsaba las teclas del sentimiento, una por una.[...]Pero el cantante de la triste figura, hidalgo de los de guitarra en astillero, no olvidó su poder de seducción, su magia y sus encantamientos para conseguir que los molinos de la vida continuaran siendo los gigantes de su imaginación y de su música que todavía hoy, un día cualquiera, no sabemos qué hora es, pero se acuesta a nuestro lado sin saber por qué”.
Sus amigos y compañeros podrán despedir a este fantástico músico en una capilla ardiente que se establecerá en la sede de la asociación de autores (SGAE) en Madrid, a la que él pertenecía. Nosotros sus fans podremos acercarnos hasta allí o desde nuestros corazones decir adiós a esta gran voz compañera de veladas para siempre.















